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Nota Go Palermo
Siempre fuí el mismo salvaje
Después de un largo 2009 sin hacer teatro, en marzo volvió con un nuevo espectáculo en el Maipo, llamado “Bad Time, Good Face”, quizás una de sus mejores obras y donde despliega todo su vertiginoso talento y locura.
Por las noches, de jueves a sábados, es el dueño del escenario del teatro Maipo, con el estilo que lo caracteriza y lo hizo famoso. Ahí, es imparable, intenso, verborrágico, inspirado, original, versátil y único. De día, al menos en el encuentro para hacer fotos y el reportaje, es tranquilo, reflexivo y calmo. Cada tanto asoma el brillo de locura -o tal vez sólo sea picardía- en sus ojos, pero la separación entre persona y personaje (¡personajes!) es clara y evidente. Porque Favio Posca, en definitiva, es un actor y músico de los buenos, tal como demuestra esta nueva “tour de force” que es su flamante obra “Bad Time, Good Face”, con geniales monólogos de algunos de los personajes que lo hicieron famoso (Perro, Pitito, Ángel, Myriam), y también una puesta de luces, uso de pantallas de video, música y canciones que perfecciona y pone en evidencia su capacidad para armar una producción con imaginación y buen gusto, convocando para la puesta a colaboradores que son estrellas en su rubro, como Sergio Lacroix y el ascendente Nicolás Bernaudo.
GO: Favio, ¿cómo es el antes y el después del show? Porque se te ve muy intenso, con mucha concentración física y mental. ¿Cómo hacés para bajar?
La verdad que quedo en un estado de trance, no sé si muy arriba o cansado, porque tiene que ver con salir del trance, más que algo físico y netamente mental. Voy relajando y voy bajando muy placenteramente, pero lleva un tiempo. Y la previa va desde lo físico hacia lo mental, porque precaliento la voz y el cuerpo, mientras voy repasando momentos. Más que textos, repaso miradas o formas de proyectar cada personaje. Llego una hora antes, no más, porque sino me empiezo a agotar al pedo. No tengo ritos, salvo quizás tomar un whisky o un champagne, pero no soy de descarrilar mucho porque sé que al otro día tengo que dar todo en el escenario nuevamente.
GO: Claro, ¡estás nonstop de jueves a sábado!
Sí. Tres fechas sin parar todas las semanas. Ya llevamos como veinte Maipos. Para mí está bien decir “veinte Maipos”, porque no lo tomo como una campaña teatral, sino como una especie de seguidillas de shows que tienen que ver más con un recital de rock.
GO: Uno te relaciona con el Paseo La Plaza, ¿Ahí jugabas de local?
Estuve quince años en Paseo La Plaza. Obviamente laburé con otras compañías y en otros teatros, como el Parakultural y el Rojas, pero respecto de mis proyectos siempre fue el Paseo La Plaza. La verdad, sinceramente, pensé que iba a ser más duro llevar la gente de La Plaza al Maipo, pero explotó instantáneamente. Es algo que me sorprende y no dejo de ser un agradecido absoluto, porque sé que hace dos años que no hago tele ni radio, y sin embargo la gente viene a verme. Pensé que el boca a boca iba a ser más lento.
GO: ¿Cómo fue tu idea al armar el espectáculo?
El show justamente se llama “Bad Time, Good Face”: al mal tiempo, buena cara. Tiene que ver con un momento donde los argentinos vamos pasando por un poco de lobotomización e hipnosis, donde hemos perdido el téster de calidad y estamos como arrebañados, donde creemos que puede ser bueno algo que nos dan -por más que sea pésimo- con una buena promoción. Y en este punto yo me sentía bastante excomulgado, como preguntándome hacia dónde voy, dónde quedo parado. El año pasado fue bastante complicado, estuve medio paralizado creativamente, y el “Bad Time, Good Face” surge de ahí, de decir: ¿me quedo en la crítica y en lo que no me gusta y nada más, o critico y propongo un camino alternativo?
GO: ¿Primero te sale el título, o la elección de los personajes?
El título salió primero. Cuando compongo un nuevo show, casi siempre tengo primero el concepto. Lo de los personajes es bastante complicado hasta que se redondea todo, porque es como hacer un disco y elegir qué canción va y cuál no. Poner un personaje tiene que ver más que nada con los tiempos del show y lo que quiero proponer desde la estética, la imagen y demás.
GO: Después le vas armando el orden.
El orden también es exactamente igual que un disco, para que no caiga nunca, pero que tampoco esté siempre arriba. ¡Pero para mí que no esté siempre arriba es estar siempre arriba! Que la agujita no toque o rojo para que no sature, pero tiene que estar arriba, variando los climas, con la energía bien arriba. Creo también que la gente busca de mí a un tipo solo durante dos horas haciendo este tipo de performances, donde doy todo ahí arriba.
GO: ¿Cómo compararías a este shows con “Alita de Posca” o “Mamá está presa”?
Tiene una opinión más clara o entendible para la gente. Por ahí antes opinaba desde un lugar más hermético y se perdían muchas cosas. Este show, si bien sigue siendo muy salvaje y la gente que me viene a ver se lleva un montón de sorpresas, por ahí se entiende un poco más lo que quiero decir respecto de la opinión social en la cual estamos. Hay como una bajada más a la realidad, siempre desde la periferia de la sociedad, porque a mí me interesa eso, hablar desde el lado border.
GO: Parece más contundentes y directo y golpea, como si fuera un grandes éxitos, pero sin serlo.
Es cierto. Mucha gente me dice que es el mejor show, y creo que en muchos sentidos es verdad. En el sentido compositivo, como músico, creo que he llegado a un lugar de composición bastante interesante. Y a nivel estética es muy groso, con la estética de la mano de Lacroix, Bernaudo y la puesta de luces, proyecciones y escenografía.
GO: ¿Evaluaste en algún momento hacer un grandes éxitos?
No. Pero a fin de año seguramente vayamos a España y no creo que haga este show. Como nunca fui, es muy probable que haga no un grandes éxitos pero sí quizás parte de “El perro que los parió” y arrancaría por lo más naif para que lo vayan digiriendo y no se encuentren con un paredón adrenalínico. A mí nunca me gustó el grandes éxitos, ya la palabra no me gusta. Pero sí rescataría personajes que no hice más y que por ahí son más digeribles, de hace quince años.
GO: ¿Y no harías un DVD?
Tampoco. No. Yo soy en vivo. Mi estética y mi forma creo que se disfruta cien por cien en vivo. Siempre me negué a hacer DVDs.
GO: ¿Cómo era la época del Parakultural?
Dentro de lo que era el Parakultural, yo era diferente. Tuve la suerte de lograr una forma propia muy rápido, porque después me fui perfeccionando, pero la forma del “magma Posca” ya estaba ahí. Por eso siempre digo que la naturaleza mía no la perdí, por más que ahora esté en el Maipo o cuando estaba en calle Corrientes, porque siempre fui el mismo salvaje, y la esencia la conservé. Lo que mutó en mí fue perfeccionar la forma de componer, cantar mejor, las puestas y lo técnico, pero la esencia por suerte es la misma. Me acuerdo que no me conocía nadie, se sentaban todos y entraba El Perro, hemipléjico y diciendo ¡no te metas conmigo porque se pudre todo!” desde un lugar tan verdadero que asustaba. Dentro de esa movida yo era diferente.
GO: ¿Lo previo fue Mar del Plata?
Sí. Allá había una movida increíble. Lo que se vivió en el país en esa época fue genial porque era la venida de la democracia y explotó lo creativo de un lugar increíble. Y no solamente en Buenos Aires, sino que había ghettos y underground en cada provincia y ciudad, como Rosario y Córdoba. A mí me iba muy bien en Mar del Plata y dije: “Puedo ser Gardel, pero voy a tener un techo acá, tengo que arrancar de cero en Buenos Aires”.
GO: ¿El siguiente escalón es aparecer en TV con “Nico”?
Sí, creo que sí. Ya había pasado por La Plaza, pero una sala de ciento treinta personas, la chiquita de arriba. Me acuerdo que había cola para entrar y la gente se quedaba afuera, porque eran sólo ciento treinta personas. Y justo pegó lo de “Nico”, donde cantaba cuartetazo cuando todavía nadie cantaba, o hacía hip-hop y rap cuando sólo estaban Jazzy Mel y los primeros Kuryaki.
GO: ¿Cómo sigue el proyecto musical con Gigí?
Eso funciona como proyecto paralelo de todos. O sea, yo ahora tengo prioridad absoluta en el Maipo, y nos perdimos algunas fechas porque no puedo jueves ni viernes ni sábado, que son tres días clave. Haría un lunes, claro, pero por ahí no esté Samalea. Gigí es el Negro García López, el Zorrito, Samalea y Matías Mango; por ahora no nos interesa hacer ningún cambio. Podíamos buscar otro baterista si no está Samalea o buscar otro guitarrista si no está el Negro, pero no me interesa. Prefiero no tocar, de última.
GO: ¿Grabarías un disco con ellos?
Nunca surgió la idea. Nunca estuvo en nuestros planes. Aparte, hacer un disco implica un compromiso real de ir a tocar, con una compañía, y no estoy acostumbrado a eso. Yo soy bastante salvaje, más anárquico, a no ser que me comprometa con en este caso el Maipo, donde voy a laburar por más que tenga cuarenta grados de fiebre. Pero es mi palo, soy yo solo ahí arriba disfrutando y explotando. Ya el hecho de tocar con una banda y que una compañía te diga: “Tocá en un festival grande”, y tenés que ir aunque por ahí no tenés ganas… Entonces preferimos hacerlo con ganas, que sobran porque es un disfrute absoluto cada vez que subimos.
GO: ¿Hay Maipo para rato, entonces?
Sí, por ahora sí. La idea es ir en verano a España, que es temporada alta, pero nunca se sabe. Por ahora, llenando el Maipo!


